Un contrato no es para complicarte la vida ni para “cuando tenga clientes grandes”. Es una herramienta básica de trabajo. Te ordena, te protege y le muestra al cliente que trabajás en serio. No hace falta que sea perfecto ni lleno de frases legales. Con que aclare qué hacés, cuánto cuesta, cómo trabajás y qué pasa si algo no sale bien, ya funciona. Con 1 o 2 páginas estás cubierta.
Un contrato te evita dolores de cabeza muy típicos en redes.
Si el cliente no paga, pide cambios sin límite o quiere agregar tareas sin revisarlo antes, el contrato marca cuál era el acuerdo inicial. No tenés que "ver qué hacemos": está escrito.
Cuando un cliente ve que trabajás con contrato, entiende que sos organizada y que tu servicio tiene estructura. Incluso si es tu primer cliente, esto te posiciona bien.
Te obliga a hablar de números, entregables, plazos, revisiones, horarios. Si eso no se aclara antes, después aparecen conflictos.
No necesitás un abogado. Necesitás claridad.
Acá simplemente dejan asentado quién contrata y quién presta el servicio. Nombres, DNI o CUIT, contactos y localidad. Sirve para evitar confusiones y para cualquier trámite o reclamo si fuera necesario.
Es la descripción de lo que vas a hacer. Sin vueltas. Qué redes tomás, qué tareas incluye el servicio y qué tareas no están incluidas. Mientras más específico, menos "¿podés agregar esto ya que estás?".
Cuánto dura el acuerdo y cómo trabajás. Pueden ser 30 días, 3 meses o contrato renovable.
Lo que cobrás, cómo te lo pagan y cuándo vence. Esto evita discusiones y atrasos.
Es la sección clave porque evita el famoso "pensé que también hacías...". Incluí números concretos: cuántos posts, stories, reels, informes y revisiones. Si no hay números, no hay límites.
A qué hora trabajás, qué considerás urgente y en qué canales respondés. Esto evita mensajes a la madrugada o pedidos un viernes a las 20.
El contenido que creás es del cliente, pero también necesitás usar parte de ese trabajo en tu portfolio.
Qué cosas no podés compartir del cliente y qué cosas sí podés mencionar.
Qué pasa si alguna de las partes quiere terminar la relación laboral.
El cierre del documento.
No busques el contrato perfecto. Buscá uno claro y firmado.
Si estás empezando, no necesitás todas las cláusulas. Con Datos de las partes, Objeto del contrato, Honorarios, Alcance y entregables y Rescisión ya podés trabajar tranquila. Después sumás horario, confidencialidad y propiedad de contenidos. Lo podés armar en Google Docs o Canva en 20 minutos.
Lo clave es que el cliente entienda: